Acumular sensaciones desagradables al punto de quejarse:
Odio tener que insistir cuando llamo por teléfono, porque no contestan.
Odio encontrarme con personas que me hicieron daño.
Odio que se me rompa una chala en la calle y andar coja como las lesas.
Odio esa indiferencia mentirosa.
Odio el calor sofocante de este pueblo.
Odio tener rabia, al punto de transformarse en ganas de llorar.
Odio levantarme con la pata izquierda... como hoy.

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