Qué difícil es caminar de frente con el sol brillando más que nunca. Con ese incómodo resplandor que te enceguece y te espanta, que te limita y de a la vez difumina lo que creías ver con claridad.
Qué fácil es mirar por la ventana y ver la primera estrella que brilla cerca tuyo y que siendo la más pequeña igualmente engrandece a quien la ve tan sólo por lo que puede llegar a ser.
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