Hay gestos tan sutiles y tan significativos...
Subió delicadamente las escaleras sin hacer ruido alguno, entró en el cuarto y esperó que quitara la vista de la lectura que me mantenía ocupada mientras estiraba su brazo con el regalo más dulce que he recibido en el último tiempo.
Era sólo para mí; me había dedicado una exclusividad no egoísta y ambos lo comprendimos.
Mi papá es genial.
qué tierno relato.
ResponderEliminarHabía una vez tan pequeña, tan pequeña...
Está escrita como para dejarnos a todos metidos.
ResponderEliminarJe, decía yo nomas...
ResponderEliminarSabes? Extraño a la "muchachita" :P