Hay situaciones que realmente son incómodas para cualquiera, como por ejemplo las discusiones. Pero más incómodo es ser testigo obligado sin tener la posibilidad de intervenir simplemente porque no te compete ;claro, puedes intervenir cuando la cosa se pone color de hormiga y se le va de las manos a los protagonista, en fin. El asunto es ese "no saber dónde meterte", porque definitivamente te encuentras "en lugar equivocado ,en el momento equivocado" y te tocó la mala pata de ser el receptor de llantos, reproches, gritos y en algunos casos insultos que no tenías por qué oír.
Por último si ya estás ahí, aprende lo que debes hacer y lo que no debes hacer en esos casos o mejor qué hacer para prevenirlos y si no, simplemente hay que aplicar la sabia y milenaria técnica de los "pollitos en fuga".
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