viernes, 4 de julio de 2008

día

Me gusta despertar y abrir la ventana para que entre el aire puro , el olor a tierra húmeda, a sol naciente. Me pongo a buscar las pantuflas que en la noche anterior dejé olvidadas en el pasillo, me coloco la bata que se parece mucho a la de "bananas en pijama", me hago un moño y con sutileza abro los ojos, pero poquito a poco, que no se note el cambio.
Voy al baño me ducho, no quiero salir de la ducha, me visto. Tengo que ordenar mi pieza, dejar listo para que cuando vuelva no me de la flojera de la vida para hacer las cosas. Estiro la cama y pienso que si mi mamá supiera que sólo la estiro recibiría un regaño, hay cosas que se arreglan sólo cuando están muy desaregladas ; en fin. Tomo una taza de té/leche y salgo caminando por la puerta blanca que se para la casa del resto de las casas.
Camino, camino y camino; cruzo el parquecito de la esquina, el cementerio, la florería y paso por la arboleda que titula el nombre de la calle. Camino un poco más y ya llegué. Empiezo el día otra vez.

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