sábado, 26 de abril de 2008

nano

Cada vez que se me cruza un niño de unos 10 a 12 años, es inevitable que no piense en esta figura de niño porfiado y resongador que ronda mi casa y memoria inevitablemente.
Arma y desarma la vida, con perfil de gato de casa, pero con la astucia de un cazador que busca y encuentra lo quiere. Lo amo en serio, amo a esa persona que llegó a ser parte de mi vida cuando yo tenía 6 años no más y tampoco entendía mucho lo que significaba ser dos.Ahora en había que aprender a ser dos en ese espacio que hasta el momento había sido mío.
Sus ojos de polca ,gigantes. Sus pestañas; tan largas como el tiempo que tomamos en comprendernos, su cara de que guarda consigo y da lugar a un par de espontáneas marcas de la edad del cambio.
Sus secretos... es intrigante, es un persona tan cercana, pero tan lejana que pocas veces sabré llegar a conocer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario